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jueves, 6 de enero de 2011

Cotton XI - "Las Espigas del Destino"

co-producido con Capitán Anarquía y con el asesoramiento espiritual de Maracaná

"Dejá que entremos, y que hagamos todo lo que tengamos que hacer. Evitemos la paradoja y sus consecuencias que escapan a nuestro entendimiento", dijo Rosbif 2. "Te ofrezco negociar de igual a igual los términos de la rendición de la Tierra con la Vaca Madre..."

El eco de la vaca clonada parlante extraterrestre llegó a mis oídos como un susurro lejano, de mejores épocas, tiempos de pechos de miel y vino y rosas. Me estaba ofreciendo negociar: el arte de llevar a cabo discusiones equilibradas para alcanzar buenos puertos, prosperidad, paz, de una forma recíproca.

Recordé súbitamente, como un relámpago acudió a mi mente, una discusión similar que tuve con mi padre, Piotre Primero.

"Dejá que entremos y que hagamos todo lo que tengamos que hacer", me decía.

El mundo se resquebrajó súbitamente y las ansias de alcanzar de buena gana una rendición terrestre y de dejar tranquila la línea de tiempo desaparecieron a la vez que Rosbif leía en mi rostro la catástrofe que se precipitaba.

"NO ME VAS A METER COSAS EXTRAÑAS EN EL CUERPO NOVILLO ENDEMONIA'O"- grité mientras blandía el revolver.

"NO NO, no quise decir eso, Piotre; por favor recapacitá--"

Tuve opción de dejar el portal abierto, de latigar a la tierra con años y años de despotismo bovino que llenarían los capítulos 9 de los libros de historia, que serían una horrible crónica de los años oscuros en que pocos animales destinados para el consumo interno y predominantemente externo nos manejaban como peones en un ajedrez.

Pero avancé un par de pasos y casi le toqué la quijada con la punta del chumbo.

"NO ME VAS A METER COSAS EXTRAÑAS EN EL CUERPO PAPÁ; YA NO MÁS"

Papá podía ejecutar el 5º movimiento de la 9º de Beethoven con el culo de cualquier criatura, pero en algo tenía razón, eran como trenes: las mujeres, las vacas, eran todas iguales.

"Cerrá el portal o una familia hoy cena colita de cuadril".

La vaca estaba desfigurada del miedo. Rapidamente deslizó las pezuñas sobre el control del Portal. El color comenzó a desvanecerse, y donde antes hubo amor, cenizas quedan.

Hubo mutis en el foro y la vaca me miró con ESA cara. La cara de detrás del alambrado.

"Prefiero perderme en el tiempo-espacio y terminar como un mimebro de la banda del lechuga antes que dejar a tu raza colonizar mi planeta".

"No es necesaria más violencia", dijo Rosbif 2 todavía tieso. "Está haciendo efecto. Lo que has lanzado sobre la historia, ahora se ve plasmado en--"

Y fue lo último que oí de Rosbif 2. Su cara se contorsionó en una extraña mueca cómica y se relajó completamente.


Entonces supe que no estaba sorprendida. No estaba anonadada, no estaba asustada, furiosa o sufría de un incontenible furor uretral, no quería limón ni granizado, ni estar mirando Gran hermano. Quería pastar.

"¿Qué te pasa?", susurré.

La respuesta era inevitable.

"MOOOOOOOOOOooooooooooo".

Y todo tuvo sentido. Porque ya no le hablaba a una vaca extraterrestre en una base espacial gigantesca que se cernía sobre la pachamama para lanzar setecientos lustros de ubres de fuego. Estaba frente a una lata de palmitos La Campagnola, en una góndola que refrigeraba. Como se debe.

"Yo sé que esos palmitos son malos, yo se lo digo, mi Jorge se comió uno y estuvo cien días con diarrea explosiva cagando fuego de mil colores. Ni tuvimos que comprar pirotecnia esas fiestas"

Me di vuelta y una viejecita era la que hablaba. Mis ojos desorbitados y mi mandíbula floja la deben haber asustado porque se tragó las palabras sobre su incontinente marido y siguió comprando.

Miré en derredor, arriba abajo, todos los costados, a bailar el baile del marciano, y no podía creer dónde estaba. En un lujoso supermercado para la clase media empobrecida de mi querida pachamama. Sobé la baranda de la góndola para comprobar que no eran un producto de mi pobre mente. La baranda no me habló, las arvejas no me gritaron a todo pulmon "HIJO DE PUTA" ni nada por el estilo.

ESTABAN BIEN CALLADAS GUEY

Salí del supermercado tambaleándome, sin poder creer lo que acababa de pasar. Ni bien crucé la puerta, miré el cartel, para ver si mi acción había lanzado la Tierra a las manos de Jacobo Winograd y ahora el Cotton era "Billete Mata Toledo", o "TODOS cortes de la polinesia". Pero no, ningun judío era dueño del Cotton. Bueno, en realidad eso nunca lo averigué, pero el letrero refulgía glorioso en un neón cancerígeno con las letras que en su conjunto formaban el GRAN COTTON.

Crucé la calle mirando el asfalto. Las rayas seguían en su lugar. Esas blancas que marcan el camino que debe seguirse en la calle. Los semáforos tenian tres colores. El sol era natural, la gente me miraba como si fuera un ladrón, los locales estaban cerrados a las 3 de la tarde por la inseguridad y un Gatorade me costó 23 pesos. No pude contener un grito de alegría y como buen argentino me bajé los pantalones y pagué los 23 mangos.

La gente manejaba el español, la gravedad todavía era una constante universal. ¿Cómo era posible? ¿Cómo seguía yo existiendo? Las películas me habian enseñado que cuando las alverjas hablan y los rastas toman un supermercado, si altero la linea de tiempo, por la calle gatean bebés de diez brazos, o Nixon es presidente -esa me la enseñó Watchmen-. ¿Había jugado yo con el Padre tiempo y había salido victorioso? ¿Un simple ser humano, capaz de eso?

Pero entonces todo empeoró. Ni bien doblé la esquina -ni le había metido un chupetazo al geitoréi- me topé con una carnicería. Al comienzo no noté ninguna diferencia, pero algo me llamó a su interior y un buen hombre con un bonete blanco me preguntó que se me ofrecía. Los precios eran demasiado baratos. La carne era barata. Un kilo de peceto salía ocho pesos. Le pregunté quién era el presidente y en qué año estábamos.

"Estamos en el 2011 y el presidente es MO MO MOO MO MMOO--"

Empalidecí. Sentí que me chupaban la vida y la metían en una máquina con engranajes para sacarle la pulpa, deshidratarla, empaquetarla y vendérmela como postre Okei. Hubiera preferido que las arvejas me hubieran comentado el resultado del superclásico del domingo anterior, a esto que acababa de oír.

Corrí. Corrí por muchos días y muchas noches, en un frenesí extraño, apocalíptico, sexo ibiza. Me encontraron vociferando a viva voz trepado al monumento a la bandera, me tuvieron que bajar a balazos de tranquilizantes para chimpancés. Me arrastraron a un asilo pestilente donde no pude organizar ninguna resistencia contra las vacas, las vacas que nos gobiernan, que lentamente y como lo planearon desde el comienzo, estan tirando los hilos de la corporatocracia, matando a los que se ponen en el camino--


Levanté la cara. Miré a los demás. Maracaná y Anarquía estaban comprando sambuchitos en el kiosquito al costado de la ruta. Sólo quedaban Sally y Adefesio, escuchando atentamente al hombre que acababa de narrarnos la epopeya homérica de cómo había viajado por el tiempo para salvar a la tierra de las vacas.

No me busco este tipo de experiencias; para eso me meto en una bañera con sales minerales y meto una tostadora phillips en el agua. No, Dios sabe que no me busco esta gente. Pero las vacaciones del NUCLEO DELIRANOIDE ILUSTRADO son extrañas, siempre que se dan, siempre que ven la luz.

Estabamos en una gloriosa citroneta, la citroneta sobre la cual habíamos recorrido el glorioso norte Argentino. El repentino suicidio de Hobbit D' Chagar (nota de suicidio aquí) nos hizo dar cuenta de lo eternum sanctum de la vida que cada uno de nosotros tenía, y nos tomamos unas vacaciones forzadas para descansar. El aire de la carretera, Pappo en la compactera y un canario para la compañía que murió a 30 km. de Mar del Plata -creimos- nos revitalizaría. [Para un detallado mapa del viaje realizado, pulse más allá ACÁ ]

A la altura de General Roca, mientras que Adefesio meaba una paja (acá quedaba ideal un chiste pero tengo que hacer un diálogo y ni ganas*), mirando el horizonte, Anarquía había susurrado que habia escuchado algo en la espesura. Campos de pajas nos rodeaban asi que desoí su preocupación.

"Probablemente sea la yerba esa, Adelgamate sabor pepino, que recomendó Lord Garchen, que te hace alucinar"

"No, mirá!", dijo, y señaló en la dirección en que Adefesio meaba. En efecto, las pajas se movían y Adefesio ya guardaba la manguera pa' dentro por si saltaba un tigre de bengala. Finalmente las pajas cedieron y lo que salió distaba mucho de ser un animal exótico. Un hombre con un pijama andrajoso se tambaleaba en dirección a la citroneta.

Maracaná masculló algo como "no dejen que toque la citroneta", pero no fue necesaria su advertencia. El hombre se desvaneció frente nuestro y cayó de bruces.

"Las vacas vienen, las vacas vienen, sálvenme, sálvense", gimió incoherentemente.

Lo subimos a la citroneta del NDI donde vertimos agua en su jeta muy cariñosamente. El hombre habia tardado en reaccionar y Anarquía ya maquinaba los planes para descuartizarlo y tirarlo a los cerdos de la granja que habia a diez kilómetros. Parecía alterado. Anarquía. Y el tipo que habiamos levantado también.

Mientras se turnaban el volante los muchachos que estaban capacitados para hacerlo -yo soy el guía espiritual, como el baterista con síndrome Down en la banda Reynols-, el hombre, luego de que le probáramos que no estabamos planeando el derrocamiento del gobernador de Chubut para reemplazarlo por un bife angosto, nos contó su historia.

Tardó casi todo un día, mientras nos deslizábamos por Neuquén, en contarnos su Odisea. La odisea que lo llevó de un supermercado nacional con productos parlantes Primer precio, a un rejunte rasta, a un cleptómano con nombre de figura geométrica griega, a una conspiración alienígena de bovinos adelantados, a una ingesta repentina de azucar

"ERAN MUCHAS GOMITAS, DEMASIADAS GOMITAS PARA DIGERIR"-sollozaba. La historia arrancó algunas lágrimas de Sally y hasta yo me sentí movido a llorar, pero tengo una Glándula del Terror como los Manos y si lloro, muero. Asi que, no.

Ya atardecía y habíamos alcanzado una Estación de Servicio G3. Adefesio dijo que tenía que parar para mear. Como siempre y para variar, se dirigió a los pajonales.

Bajamos a este buen hombre -que dijo llamarse Piotre- un rato para que tomara aire. Y mientras, deliberamos qué hacer con él.

-Está muy pirado- dijo Maracaná. -Lo quiero en el Núcleo.

-Esta muy droga-respondí yo, mirando a Anarquía y esperando que me secundara. -Creo que hay que dejarlo, mirá si a la noche saca una navaja y en un movimiento Sudoku nos corta a los cinco la garganta.

-Lo quiero en el Núcleo-dijo Lord Garchen. Me miró esperando que lo fecundara.

-No-dijo Anarquía.-He visto películas en que los japoneses asesinan con un escarbadientes y un rascabarba desafinado. Hay que deshacernos de él.

-Voto por que lo dejemos-dijo Sally.- Ademas vamos apretados en la CITRONETA DEL NDI.

CITRONETA

Volvió Adefesio y también aceptó que lo dejáramos. Entonces llamamos a Piotre.

-Piotre-comenzó Anarquía-, debemos abandonarte aquí porque se nos rompió la dirección hidráulica.

-Soy mecánico, puedo arreglarla-dijo.

Alguien tosió.

-Pero también rompió los solenoides de cobre purpirinico.

-Puedo fabricar un poco sólo con orina y estas piedras-dijo, sacando piedras del bolsillo del pijama.

-Piotre,-dije poniéndole una mano en el hombro-llega el momento en toda vida de todo hombre que debe abandonar al rebaño para proseguir su lucha de forma solitaria. Este es tu momento. Hacé tu lucha, derrotá el mal, hacenos orgullosos.

A Piotre se le llenaron los ojos de lágrimas. Asintió y bajándose de la citroneta, se dirigió al café de la estación de servicio.

Con un peso menos encima -se entiende- proseguimos con nuestro viaje. Llegamos a Jujuy la mañana siguiente y paramos en un hotel chico. Prácticamente habiamos olvidado el suicidio de Hobbit D' Chagar y ahora estabamos en plena vacación merecida.

Estaba saliendo del hotel cuando me llamaron desde la habitación a gritos. Me tomé mi tiempo para subir -porque olvidé como hacer resucitación- y cuando llegué estaban todos alrededor del televisor de 4 pulgadas de la habitación de Maracaná.


Nos recorrimos las caras con los ojos casi desorbitados. Recordamos a Piotre hablando de su cruzada contra las vacas. Sus gestos, su tono, el detalle de su narración. En las noticias decían que no habian podido dar con el paradero del hombre responsable, pero que existía material para identificarlo. Sin embargo, el hombre de las noticias no era Piotre. Piotre era blanco, mediano, divertido, goloso, 90-60-90, a full con todo. Ese hombre no era Piotre. ¿Podía Piotre habernos dicho la verdad? ¿Era un viajero en el tiempo?

En cinco minutos estábamos deshaciendo la ruta volviendo a Neuquén, extralimitando la Citroneta a unos osados 80 kilómetros por hora.

-El motor no aguanta-casi gritó Maracaná exasperado, aferrado al volante.

Por casi dos horas no hablamos. Cada uno de los muchachos estabamos tejiendo teorías increíbles en nuestras mentes. Cuando me preguntaron qué pensaba, dije que sabía quién había matado a Kennedy. Me desacreditaron completamente.

Estaba por explicarles cuando casi nos matamos por la maniobra que pegó Maracaná. Nos volvimos a ver -en lo apretujados que estábamos en la Citroneta- qué había esquivado.

-Una vaca mutilada-murmuró Sally.

Yo entrecerré los ojos.

-Que Dios te tenga en la gloria, Bovino- susurré.

-Está lleno-dijo Maracaná, y cuando volteamos hacia delante nos comimos la frenada del siglo. El campo estaba minado de cadáveres de lo que antaño eran animales remolones que nos dan la leche, la carne, y ahora el misterio.

Bajamos presurosos. Todavía quedaba alguien en el auto cuando escuchamos rápidos ruidos, como de azotes, adentrados en la espesura. Ninguno dijo nada, simplemente nos acercamos despacito.

Cualquiera podría haber saltado con un machete y habernos hecho comer el garron de las vacaciones de nuestras vidas, pero llegamos pronto a un claro donde todas las pajas habian sido destrozadas. Había tres cadáveres bovinos, y una figura en la noche, recortada entre la espesura y el horizonte. Gritaba y exclamaba insensateces, crípticas, similares a las que Piotre nos había contado calmadamente en el viaje. Estaba azotando a una vaca que todavía estaba viva.

-YO TE VOY A DAR, CONQUISTAR EL MUNDO. A VER QUIÉN CONQUISTA A QUIÉN. DALE DESGRACIADA HABLAME, YO SÉ QUE ME VAS A CONTESTAR ANTES DE MORIRTE, DALE CUADRÚPEDO DEL AVERNO

Nos paralizamos al ver semejante espectáculo. Pronto la figura dejó de golpear al finado animal, y se dirigió hacia nuestra dirección. Ninguno podía mover un sólo músculo.

-USTEDES SE VAN A METER CON TETRAEDRÓN? LA PESADILLA DE LAS VACAS? QUIEREN UN CACHO? MIREN QUE LES DOY

Levantó en el aire el garrote y estaba listo para dejarlo caer sobre la cara entera y simétrica de Sally cuando la vaca junto al tipo pareció moverse y musitar un mugido incoherente. Tetraedrón se sobresaltó y le asestó un golpe que hizo que apareciera el del Mortal Kombat y gritara "IUPIIII". Aprovechamos el desconcierto general y ese gran chiste y corrimos como trolas al auto. Entré lanzándome por la ventanilla, cosa que siempre soñé. Estaba subida y la rompí y me astillé las manos pero no hay drama porque vivo al filo.

Maracaná encendió el auto mientras Adefesio entraba por arriba del auto. Metió primera mientras Tetraedrón salía de los pastos con cara de asesino de masas. El conocimiento intensivo en GTA permitió a Maracaná esquivar las vacas muertas como un gran Yakuza y vimos como el loco quedaba atrás y se volvía un punto más pequeño.

Todos miramos hacia adelante. El sol estaba saliendo glorioso-en verano sale a las 4.34- y estabamos todos con los pañales cagados. Tejimos nuestras resoluciones en silencio mientras el sol ascendía a su trono iridiscente. Nadie me lo preguntó, pero yo sabía quién había matado a Kennedy.




*EPÍLOGO

Llegamos a la estación de servicio G3 donde habiamos dejado a Piotre. Lentamente nos bajamos. La brisa nos golpeó la cara. Adefesio y yo entramos al café mientras Maracaná, Garchen, Sally y Anarquía se fijaban cautos en los alrededores. Preguntamos por un hombre mediano, buen mozo, blanco, 90-60-90 goloso. El que preparó el café nos dijo que él ya había dejado atrás esa vida.

-No, no, uno con un pijama, como salido de un loquero.

Nos respondió que nunca había visto a nadie así. Nos reiteró que él había dejado esa vida, y agregó algo que me llamó la atención.

-Nadie entra en el café desde hace una semana, mas o menos. La estructura se cae, los baños no funcionan y el café está rancio. El negocio va mal, por eso ahora vendo estas chaquetas de cuero...

Salimos. Nos encontramos con los otros cuatro. Ahi estabamos los seis muchachos del NDI, mirándonos las caras. Bajo un cielo despejado, seis de la mañana y una citroneta eterna, habíamos empezado las vacaciones para olvidar el suicidio de un colega, y nos habíamos metido en una lucha sideral por el dominio de un planeta entre billones. Piotre no estaba por ahí, ni había por ahí señas de que hubiera estado.

Casi a la vez miramos al cielo. La enormidad azul, en poesía vasta analógica, nos devolvía la mirada. ¿Qué había ahí afuera? ¿Qué misterios no existían, qué misterios eran reales, y cuáles de los que existían nos involucraban? Parados en el costado de la carretera de la vida, en el camino, comprendimos que no comprendíamos nada. Aquello que había protagonizado Piotre, y que nos había salpicado, inmiscuyéndonos como simples testigos de la debacle extraterrestre, estaba ahí fuera. Piotre también. Tetraedrón también, estaba ahí fuera. Y el misterio de los bovinos, psicodélico como se mostraba a nuestro entendimiento, era una certeza. Quizá la certeza más ambigua de todas. ¿Un carnicero tartamudo le habló a Piotre? ¿O había algo detrás de la realidad diaria que el NDI no alcanzaba a iluminar? ¿Reconocieron al viajero del tiempo? ¿Lo ignoraron y lo que siguió fue casual? ¿Quíen era Piotre, y qué había pasado el día anterior, mientras nos narraba la historia?

Recordé la experiencia que habíamos protagonizado horas antes y recordé el mugido de la vaca moribunda, que nos había salvado. Un noble animal. No. Noble no. Justo. Un justo animal. Todavía, en shock, no podía pensar claramente, pero hubiera apostado una gran cantidad de dinero a que la vaca había pronunciado una palabra coherente. ¿Era posible? ¿Era verdad toda la vorágine lisérgica de Piotre?

El cielo nos miraba en silencio, como tímido y dolido por ser incapaz de respondernos.

Fui el primero del círculo que bajó la cabeza. Adefesio dijo que debía orinar. Levanté otra vez la cabeza y miré el firmamento. Con voz solemne, inquirí

-¿Mearías la paja?




FIN

lunes, 24 de mayo de 2010

Teaser del Cotton - Esta tan cerca el final que sentís la apoyadita

Pronto, jóvenes vírgenes... pronto el final de la obra ganadora del premio TOBOGAN DE LA SUAVIDAD entregado POR NADIE MÁS QUE POR el mismo DADY BRIEVA

audio surround 24.1 (para activarlo parese, haga el "4" con las piernas, diga "Soy un trolo mezquino" y píquese un ojo)

domingo, 11 de abril de 2010

Estamos Trabajando En El Cotton

Tal como lo indica la imagen, numerosos colaboradores del NDI estan ayudando a darle forma al capítulo final de la saga Cotton.


Muchas gracias por su paciencia.

viernes, 12 de febrero de 2010

La Odisea Del Cotton, Capítulo 10: "Como Aprendí A Dejar De Preocuparme Y A Amar Las Paradojas Temporales"

Previamente, en el Cotton:

"Tenía hasta que las ruedas dejasen de girar para agarrar el portal por el que había llegado. Toda la energía del lugar se iba a terminar. Empecé a correr locamente para llegar a tiempo. El ascensor estaba en mi piso, por suerte. Fui hasta la superficie y entré a correr, pero

-A donde vas, Pichón- dijo una voz. Miré a mi alrededor. Todas las vacas que había antes ya no estaban. Sólo una se había quedado.
-Rosbif y la concha de tu madre- dije apuntándole con el arma
-Matame si querés. Mi misión está cumplida. Todas las vacas que daban vueltas por acá se fueron por ese portal- dijo señalando mi vía de escape."

Y el pueblo eligió:


"Quiero que Piotre le saque información a Rosbif a punto de chumbo, mientras que el portal corre el riesgo de cerrarse."

Así sea...
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El portal se cerraba; zumbaba y se movía, se meneaba pasionalmente, prácticamente perreaba al ritmo de un Bata Bata que sonaba sólo en mi mente. Pero yo, como guíado por una voluntad superior que me controlaba desde la punta de un mouse, decidí interrogar al vacuno que tenía en frente y que se disponía a enfrentar a la muerte con toda la valía de un cuadrúpedo devenido en bípedo que inexplicablemente se sostiene con una entereza envidiable. Al menos para mí, que después de la corrida que me pegué para llegar estaba agitado como Cindor en la camioneta de Rodrigo.

Dí comienzo al sumarísimo interrogatorio:

"E, vo" le grité a Rosbif, "Yo te maté"
"No, mataste a Rosbif. Yo soy Rosbif 2", me dijo con sorna.
"Ah. Bueno. Yo tenía que evitar que las vacas llegaran al Cotton. Ya llegaron?"
"Se."
"¿Puedo hacer algo para que vuelvan?"
"Supongo que no."

Groso. Me dispuse ultimar a esa vaca hija de puta de una puta vez, cuando una duda cruzó mi mente.

"Pará... la vaca nerd me dijo que era la única capaz de abrir portales... Pero vos abriste uno de la Tierra hasta acá... así que..."

"Sí", me dijo, "Octavio, la vaca nerd, enseñóme la secreta ciencia de los portales hace años, cuando yo era un joven ternero, pero creyó que había muerto en mi misión. Todavía queda alguien capaz de manipular un portal... yo"

Le iba a hacer un chiste con Raúl Portal pero me contuve recordando la gravedad la situación. Supe que el conocimiento de Rosbif podía serme útil si, salieran como salieran las cosas, quería volver a casa algún día. El portal que llevaba a la Tierra, mientras tanto, se cerraba totalmente.

"¿Podés mantener eso abierto hasta que se me ocurra que hacer?", le pregunté a Rosbif 2.
"Sí, puedo, pero no lo voy a hacer. Prefiero morir."
"Entonces te vuelo el pete Sampras"

Tras un disparo en los cuartos traseros su actitud tuvo un notable cambio hacia la cooperación. Activó una especie de batería de emergencia que proveía al portal de fuerza mientras yo le apuntaba con el arma y pensaba que carajo iba a hacer para convencer a las vacas que estaban del otro lado de volver a su planeta. Entonces más que nunca lamenté haber dejado ese curso de Discurso Persuasivo que nunca terminé porque utilicé el dinero de la cuota en invertir en una empresa de fabricación de sungas en Rusia iniciada por un egresado de ese curso y de la cual extrañamente nunca más recibí noticias.

"Se supone que tengo que ingerir azúcar para pasar por el portal, ¿no?" pregunté optando por dejar de divagar por unos segundos.

"No", me respondio Rosbif 2, atareada como Klu Klux Klan en carrera olímpica de 100 metros llanos, "Eso es sólo para venir a este planeta, no hace falta para salir de él".

Le iba a hacer notar que aquello no tenía sentido cuando me percaté que decir eso a la vaca parlante extraterrestre que operaba los controles de un portal inteprlanetario hubiera sido como decir "Sospecho que querés difundir un mensaje derechista" a Feinmann.

En eso, como un maravilloso Deux Ex Machina, la Vaca Madre se abrió paso por la puerta del ascensor, flanqueada por lo que parecía una escolta de guardias vacunos (vacas con gorritas azules) armados hasta los dientes. Se la veía meditabaja y cabizbunda. Me vió al instante y se dirigió a mi:

"Humano", me dijo con un tono acusatorio que un jugador empedernido de Clue hubiera envidiado, "Enviaste a Plutón al descubridor del Portal. ¡Ahora debe estar a una temperatura bromatológicamente aceptable como para conservarlo de 4 a 6 meses, hijo de puta!"

Ordenó a los guardias:

"LIQUIDENLÓN"

Yo, ni lerdo ni perezoso, me parapeté detrás de Rosbif 2 y le puse el caño del revolver en la sien.
Retrocedí lentamente.

"Este vacuno es el ultimo capaz de abrir un portal en este planeta. Si disparan, lo matan. Ahora, voy a- AH LA GRAN PUTA" dije o grité, o quizá ambas en ese preciso orden.

Mi retoceso poco pensativo de cinco casilleros me habia llevado a caer en el portal. Éste nos chupó a mi y a Rosbif 2 hacia mi planeta madre. Lo último que vi fue a la Vaca Madre poniendo la cara del tipo del Doom cuando le quedaba 5 de vida.

Aparecimos del otro lado, ante un grupo comando de vacas anonadadas, en el depósito del Cotton, donde todo había empezado. Me dirijí al que me parecía que era el líder, aun amenazando la vida de Rosbif 2 con el revólver.

"Tenés diez segundos para obligar a tu gente a volver por donde vinieron antes de que le vuele el pete Townshend a la única persona capaz de abrir ese portal para que vuelvan a su casa algún día."

El Vacuno Líder cuestionó a Rosbif 2 con una mirada de acero al cromo-níquel:

"¿Es esto cierto?"

Rosbif 2 asintió lentamente. La Vaca Líder con un gesto ordenó a sus tropas retirarse por el portal cual arriero. Me sorprendió que se rindieran tan fácil.

"Me sorprende que se rindan tan fácil", dije. Nunca pude dejar de pensar en voz alta. Es un defecto que tengo de pequeño y me ha avergonzado desde un incidente que involucró a una invitación por parte de una amiga, al Banco Provincia y a la frase "¿Ah, esta es la cola que hay que hacer?".

"Siempre obedecemos a las personas que tienen Revolver. ¿Como cree que obtuve este puesto?" me respondió la Vaca Líder mostrándome un vinilo de Los Beatles que portaba cual estandarte. "Además", continuó, "Este planeta no vale la pena correr ese riesgo. Ningún lugar donde haya la posibilidad de mandar 'ALGODÓN' al 2020 para recibir las fantasías de una esclava africana del siglo XVII vale la pena." Pude apreciar que habían estado expuestos a una TV que había en el depósito.

Desapareció por el portal junto con todas las otras vacas. Liberé a Rosbif 2 y le grité:

"Ahora deja que se cierre el portal, y así las vacas nunca van a haber llegado a la Tierra, y la misión que me dió tu yo-del-futuro a quien asesiné por error en un sorprendente despliegue de inoperancia estará completa al fin y podré volver a casa a mirar Líbero".

Rosbif-2, empujado hacia los controles del Fito-Portal, me miró con pavor.

"Pero", me dijo con nerviosismo, "Si dejo que se cierre este portal, significará que las vacas no van a haber llegado nunca, lo que causará que nada te ocurra en un primer lugar... Crearíamos una paradoja... Si cambiamos el pasado, Piotre, sólo Dios sabe lo que pasará caundo el Portal se cierre, pero una cosa es segura: nosotros no estaremos acá, y todo lo que te pasó... podría no pasarte"

"¿'Dios'? ¿Ustedes creen en un Dios?"

"Somos anglicanos ortodoxos", me replicó, "¿Escuchaste algo más de lo que dije?"

"Si... pero no entiendo como puede afectar esto la realidad... o sea, ¿Cuál es el alcance de esta paradoja que vo decí? ¿Anula sólo los sucesos que ocurrieron desde que abrieron el portal? ¿Anula sólo los sucesos vinculados a este fenómeno? ¿O puede anular otras cosas anteriores, o sin relación, como por ejemplo la despedida de Vivas en Racing, el Holocausto, la catástrofe de Haití, el gol de Chilavert de mediacancha, la muerte de Olmedo? ¿La caída del Muro de Berlín? ¿La elección de Dannete? Por Dios, ¿PUEDE DARLE UN MAR A BOLIVIA?"


"No lo sé", me dijo Rosbif 2 con pánico en la disco, "Pero te pido que no me obligues a hacer esto. Hay otra salida, Piotre..."

"¿Cuál?" pregunté con un nivel de incredulidad reservado para cuándo veo los mails que me ofrecen Viagra gratuito.

"Dejá que entremos, y que hagamos todo lo que tengamos que hacer. Evitemos la paradoja y sus consecuencias que escapan a nuestro entendimiento. Te ofrezco negociar de igual a igual los términos de la rendición de la Tierra con la Vaca Madre. Eso te garantizará privilegios: respetaremos tu vida, te colmaremos de lujosos regalos, te otorgaremos tierras y sirvientes, tu voluntad será palabra santa, te daremos un 20% de descuento los miércoles en Plaza Vea... Tal vez salves a la Humanidad y le ahorres mucho sufrimiento, aunque sea salvándolos de los efectos de la paradoja... Tal vez te desprecien y te llamen "traidor" y "Judas" como a Bob Dylan, pero incluso sin que ellos lo sepan, serás su Salvador... como Bob Dylan" me dijo con lágrimas en los ojos. ¿Las vacas lloran? En serio, piensenlón, se las dejo picando.

Medité seriamente las palabras de Rosbif 2. Lo tenía sometido, a punta de chumbo... si quería salvar su vida haría lo que yo dijera... Era mi decisión. Recordé el consejo que mi padre me dió el día de mi Primera Comunión (que fue también la última): "Hijo, las mujeres son como un tren: series de vagones o coches conectados que generalmente circulan sobre carriles de raíl permanentes para el transporte de mercancías o pasajeros de un lugar a otro". Claramente no podía dejar esta decisión a manos de consejos ajenos, menos de un hombre que me abandonó a los once años para seguir al pie de la letra las indicaciones para encontrar un tesoro dadas por una ninfa que veía producto del delirium tremens causado por un abuso de la ginebra durante los once años que habían predecido a mi nacimiento.

Una vez más, era hora...

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¿Que pasa a continuación en el Cotton, damas y caballeros?

A- Piotre fuerza a Rosbif 2 a dejar que se cierre el portal y evita así que las vacas hayan llegado jamás a la Tierra, enfrentando la consecuente paradoja y sus inesperadas consecuencias.

B
- Piotre decide evitar arriesgarse a enfrentar la paradoja y opta por permitir la llegada de las vacas a la Tierra, pero negocia con la Vaca Madre los términos de la relación Vacas-Humanos.

Decidanlón.

viernes, 15 de enero de 2010

El Cotton, capítulo cueMUCr lantaHO espud perdés dee Caíptulo NUEVE

"D) Piotre se cuenta triunfal uno de gallegos."

Así quiso el público en momentos de tensión para nuestro querido protagonista. Ahora el vacuno mira amenazador. Se viene algo...

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Encontrábame frente al Rey de las Vacas en la intimidad de su recinto privado. No sabía qué hacer, si podía, si debía. En fin...

-¿Sabés cómo hace un gallego para azotar a un pibito chiquito?
-No.
-Usa un cacho de azotillo

La vaca me miró como pidiendo pis... Se notaba sufrimiento en su rostro, se le notaba una angustia enorme, como la de haber callado el más tortuoso suplicio por años... Estaba impresionada como un pibe al que le hablan de mutilar su miembro.

-La puta madre- dijo agarrándose el cuello- ¡Tu raza es la que mata vacas para comer!¡Vas a morir acá nomás!
-¡Pará!- me arriesgué- ¿Sos vaca o toro?- pregunté ante su mitad inferior oculta tras un escritorio.
-Vaca.
-Bue, imaginate una ordeñadora con motor V8- y salí corriendo hacia el ascensor mientras la vaca sufría.

El hueco se me presentaba profundo, oscuro, sucio y frío como un abismo milenario por el que sube y baja un ascensor. Pensé por un momento lo peor, y hasta pensé luego en mi mismísima muerte. Si se preguntan qué es lo peor, había pensado por un momento en la posibilidad de escapar haciendo rapel con el Toto, para arriba, pero me encontraba bastante apretado, y tuve que recurrir a maniobras más audaces que un simple escape. Tenía que aprovechar lo impresionable que era el pobre bicho. Al fin y al cabo, su vida de mierda era una paz muy fácil de alterar.

Por otro lado, era inminente la aparición de Rosbif. En cualquier momento iba a subir el ascensor, si no tenía un plan más elaborado para fajarme. Me acerqué a la vaca, que había cambiado la cara de bestia asesina. Todavia quería matarme pero dudaba a la hora de tomar la iniciativa y me le agrandé.

-Che, gil, ¿cuál es la fuente de energía de los portales? ¿Sos vos?
-¿Qué portales?
-¿Cómo qué portales?
-De todo eso moderno se encarga una subcomisión de colonización. Yo soy de la época del cimarrón. Tiempos gloriosos- dijo con los ojos vidriosos y una sonrisa triste-. Lo único que sé es que en el último piso estuvieron haciendo cosas raras. Fijate si les podés poner una zapatería en el orto a esos pelotudos y te perdono la vida.
-Ok- le dije y me alejé recitando una receta para hacer asado.- Pará. ¿Este no es el último piso?

Cuando me di vuelta vi que había zafado del engaño de la res. Pero de pedo. La vaca había cazado un chumbo, pero lo soltó antes de disparar, supongo que impresionada por la parte de "asado con cuero". Entonces la extorsioné alternando palabras de que la impresionaran con lo que realmente quería decirle.

-¿En qué CORTE de esta torre QUE SE HARÍA UN BILLETE EN EL MERCADO DE LINIERS está el generador de energía que me lleva al país terrestre con las mejores pasturas PARA ENGORDARLAS PARA AÑO NUEVO?

Me miró fijo y con cara de ojete. No había funcionado. Qué nabo que soy a veces. Y el bovino ya estaba por agarrar el chumbo.

-Bueno, en el matadero les dan con una maza en la frente. No es un espectáculo lindo ni sabiendo que te las vas a morfar... Tampoco es lindo saber que toda la bosta pasa por adentro del chinchulín o que la morcilla se hace con sangre coagulada, pero más feo debe ser para vos pensar en esto. Imaginate una gorda masticando tu intestino delgado o comiéndose tu sangre con pancito. Y con tus cuernos me puedo hacer dos mates después de serrucharlos ¿Los ojos se morfarán?
-La concha de tu madre. Primer subsuelo. Callate. Por favor

Me fui con el chumbo. El ascensor estaba ahí nomás, ya llegaba. Cuando tuve el elevador ante mí, suspiré aliviado. Estaba vacío. VACÍO. Rosbif no venía todavía. Me dirigí al primer subsuelo. "Subsuelos Nivel 1", rezaba un cartel, y en el lugar se dejaba oir el ruido de varias máquinas funcionando juntas. "Esta es la mía", pensé encarando el pasillo con el chumbo de la vaca barbuda.

Tras la puerta del final del pasillo me encontré con una vaca con mucha pinta de nerd, con lentes redondos al estilo Harry Potter y cara de no haber dormido en varios días. La miré con un poco de miedo, pero parecía totalmente ajena a la realidad.

-Hola- dijo con una sonrisa-. Estaba matando a Baal. Pasá, amigo.

En la pantalla de su pc pude ver una partida de Un Jugador en pausa, una hechi de fuego y a Baal con 1/4 de la vida.

-Yo tenía un Nigro de invocación. Una verga.
-Pechazo...
-Je, en mi planeta ya jugamos al Half Life II.
-¡NO!-dijo, e hice un silencio un poco largo-. ¡NOOOOOOO! ¿Posta?
-Se
-NOOOOOO
-Che, cuál es la fuente de energía de los portales.
-¿CUÁL ES ESE PLANETA DONDE JUEGAN AL HALF LIFE II?- dijo zamarréandome como si no hubiera llegado armado. No quería mandarlo a la Tierra. Necesitaba cerrar el paso de estos animales diabólicos de una puta vez.
-Ehmm... es... ese planeta al que te llevan los portales que estan arriba.
-Yo a la superficie no salgo, no sé a dónde van esos portales. Yo mantengo los autos nomás.
-¿Autos?
-Autos, sí- dijo riendo-. Mirá

Me llevó a una habitación contigua y los vi. Un camaro verde y un Dodge Charger amarillo rugían a media luz. El Camaro rodaba sobre unos rodillos, haciéndolos rodar con las ruedas redondas, el charger estaba en marcha ahi, quién sabría para qué...

-¿Para qué está el charger en marcha?
-¿No es lindo? Por el ruido lo dejo.
-¿Sobra la nafta en este planeta de mierda?
-¿Nafta?
-¿Etanol, acaso, les ponen?
-Tenemos fábricas de combustible donde laburan las hormigas y las abejas.
-Mundo curioso...
-Sé.
-¿Y el camaro que hace andar los rodillos es la fuente de energía de los portales?
-Ya te dije que de los portales no sé nada... Es la fuente de energía de toda la torre.

Creo que cuando dijo eso se prendio una lamparita arriba de mi cabeza

-Ajá... Y si no sabés de portales cómo vas a ir a jugar al Half-Life II...
-Uh, posta. O sea, sí, pero no.
-Qué
-Que sí sé hacer portales y todo eso, pero no sé para qué los usan. Los hago por encargo.

Lo tenía ahi. No me quería mandar una cagada a esta altura, como el loco ese que se quiso ir a Japón con una pala y después de atravesar el núcleo de la Tierra se ahogó en una napa subterránea a 12 metros del suelo japonés.

-Yo vivo en Plutón. Che, ¿hay mucha gente en este planeta que sabe abrir portales?
-¿Gente?
-Vacas.
-Ah. No. Que yo conozca, nadie más. Plutón. Allá voy.

Se acercó a la computadora, minimizó el juego y empezó a escribir códigos re locos, hasta que se abrió un portal.

El nerd se estaba por ir para siempre, y lo frené.

-Che, en vez de que las ruedas hagan girar los rodillos no ganabas energía poniendo un motor de auto directamente?
-Sé ¿pero no es lindo?
-Sé
-Chau

Cuando la vaca nerd se fue, me sentí re groso. Me metí en el camaro, que giraba incesantemente con la tercera puesta. Aceleré a fondo, puse el punto muerto y crté la corriente del auto. Tenía hasta que las ruedas dejasen de girar para agarrar el portal por el que había llegado. Toda la energía del lugar se iba a terminar. Empecé a correr locamente para llegar a tiempo. El ascensor estaba en mi piso, por suerte. Fui hasta la superficie y entré a correr, pero

-A donde vas, Pichón- dijo una voz. Miré a mi alrededor. Todas las vacas que había antes ya no estaban. Sólo una se había quedado.
-Rosbif y la concha de tu madre- dije apuntándole con el arma
-Matame si querés. Mi misión está cumplida. Todas las vacas que daban vueltas por acá se fueron por ese portal- dijo señalando mi vía de escape.



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Inauguramos el año con un nuevo Cotton. ¡Ahora te toca a vos! Votá la continuación que te parezca.

A_ Piotre mata a Rosbif y se arroja al portal, corriendo el riesgo de ser asesinado por miles de vacas del otro lado
B_ Piotre se queda a sacarle información a Rosbif, corriendo el riesgo de que se le cierre el portal.

martes, 27 de octubre de 2009

La Odisea del Cotton. Capítulo IIX. Asi nomás. Sin subtítulo.

"Te acabo de dejar con los rastas... pero estás acá. Con estos animales endemoniados. Algo muy raro pasa, y creo que vos estás atrás de todo." dijo, y me apuntó, "Sos boleta, pibe. Decí tus últimas palabras. Si te movés, ni eso te doy." A mi alrededor, las vacas seguían peleando, sin darse cuenta de lo que ocurría. La alarma sonaba ensordecedora, pero llegué a escuchar un "30 segundos para activación". ¿Y ahora?

¿Y ahora? En mi mente sobrevolaban aquellas enigmáticas palabras... eran dos palabras. Sujeto tácito, unimembre. ¿Y el Objeto directo? A la puta que lo parió.

"Oime, Tetraedrón... calmemonós, por favor, no cometamos locuras..."

"No vamos a cometer locuras. Voy a pegarte un tiro, hijo de pura."

"Pero", gemí, "después de todos estos años juntos..."

Tetraedrón me miró desconcertado.

"¿Qué años?"

"¡YO SOY COMO VOS, PICHÓN! ¡No me tenés que matar! ¡Somos iguales!"

Tetraedrón entrecerró los ojos, preocupado. Pude ver que temía por mi sanidad. O solo le daba asco. O se había dado cuenta que entrecerrar los ojos es mas dificil de lo que parece.

"Estás loco, Piotre. Lo supe en cuanto te vi. Y qué bueno que está este aceite" dijo, frotándose la nariz. Por un momento desvió la vista. Si fuera un champion, podría haberlo derribado y posiblemente salvado al planeta, pero me quedé mirandolo como una de las vacas. "Ahora te mato."

La alarma nos hizo saber que quedaban 20 segundos para singularidad. No, perdon, activación. Las vacas estaban haciendo un Mortal Cowbat interminable. El techo medio que se caía, yo medio que me cagaba, y en algun lugar del mundo... Entonces comprendí. Lo comprendí todo. Lo unico que impidió que me diera un derrame cerebral fue que me habian cortado el servicio por falta de pago.

"Tetraedrón..." dije con voz antinatural (tan antinatural como un pequeño cangrejo)

"No me vas a distraer más. Acá se acabó. Si sigo tardando en matarte posiblemente descubras algo increíble o te mueras de un derrame cerebral. Yo te quise, pero sé que vos vas a hacer mal al mundo, lo vi en tus ojos..."

"Si me vas a matar, que así sea", dije, cerrando los ojos.

Ahi nomas el hijo de puta me descerraja un tiro que casi me vuela el hombro y me tira hacia atrás. ¡Me disparó, el hijo de puta! Caí al suelo gritando.

"¡Me disparaste, hijo de puta! Más vale que me mates porque me voy a poner medieval con tu culo!"

Se acercó lentamente, recargando su arma, que convenientemente era un Remington a chorro de tinta en Mono, que con cada disparo habia que pasarle Mr. Músculo, desinfectarlo, estacionarlo y volver a cargar.

"¿Te gustó Pulp Fiction? Lástima, voy a tener que matar a un hombre con buenos gustos."

La alarma gimió que faltaban 10 segundos para la activación. Perdí toda la esperanza. Seguí con mi plan solo para que el capítulo no pareciera totalmente sin sentido.

"No me mates, por favor... en el fondo somos iguales. Nos crió una madre, corrimos carreras de Oso Hormiguero, por las noches íbamos a las fastuosas fiestas..."

Tetraedrón terminaba de pasarle Glen al Monoaural y empezaba a cargarlo.

"Hablá todo lo que puedas, que ni bien cargo el arma te hago otro ojo, traidor..."

"No, no, no me digas traidor a mi", grité desde el suelo.

"Por favor, no me quieras mentir a mi... sos un traidor, y queres ayudar a la vaca... No me vengas a contar cuentos..."

"No te cuento nada", seguí chillando, "vos sabés que yo no traicioné a nadie, solo entré a este supermercado en busqueda de... no se, ALGO, y me cautivaste, y ahora me querés matar".

"Andá", dijo de mala gana el otro hijo de puta, "yo se quien sos y quien es esa vaca y no me van a ganar a mi."

Me apuntó. Pensé en algun verso para morir de manera digna o al menos romántica, pero me salió lo más humano que podría haber dicho.

"PAYASO."

Hubo una pequeña pausa, donde todo se detuvo.

"PAYASO MEDIÁTICO."

Podría hacer una linda descripción con belleza sintáctica para describir lo que pasó, pero lo voy a poner en terminos simples: se paró todo. Mis palabras atravesaron el corazón de Tetraedrón. Su fecha de muerte fue ese mismo instante. Sus ojos se vaciaron, dejó escapar el alma en un suspiro. La máquina avisaba que el portal se abría, pero nada importaba. Acababa de fulminar a un pobre viejo adicto al bacalao que en unos meses hubiera estado al servicio de las Vacas.

La parálisis del viejo sólo se interrumpió cuando se desplomó sin más, dejándose caer como un saco de papas sobre el piso cubierto de polvo y trozos de mampostería.

"Se puso demasiado dramático esto", me dije a mi mismo. Y me aproximé a tomar el arma tarareando Los Piratas.

"Perdón, viejo", dije, mientras corría hacia donde estaban las vacas. Tenia un hombro inutilizado, y ya me empezaba a llenar toda la situacion con bovinos extraterrestres y portales antediluvianos, asi que le pegué un tiro a una de las vacas.

El animal se tomó el pecho y cayó emitiendo un mugido trágico.

"Piotre, me disparaste... no entiendo por qué...", gimió desde el suelo quien ahora yo comprendía, era Rosbif I.

Fue demasiada la tensión y la culpa. Y todo lo anterior expuesto habia pasado demasiado rápido. Corrí hacia el vacuno, mientras el otro Rosbif corría hacia el portal.

"Vas a estar bien", le dije a Rosbif, agachándome.

"¿Voy a estar bien?", me preguntó.

Asentí.

"¿Me acabas de pegar un tiro y me voy a poner bien? ¡Voy a ser las Paty que viste en el pasillo 4, hijo de puta!"

"Pero pensá en todos los que vas a alimentar con tu sabrosa carne..." Era todo demasiado fuerte; habia perdido a dos amigos en menos de doce oraciones.

Rosbif se quiso incorporar pero entendí que era en vano, y le apliqué un golpe en el cuello para acortar su miseria. Tuve que aplicarle otro porque no la acorté, sino que la intensifiqué.

Cuando hube faenado a mi ultimo amigo en la tierra, con un Monoaural en una mano, un tiro en el hombro, y unas ganas tremendas de echarme una siestita para estar por la noche pila pila pila pila, me volví hacia la otra vaca.

"Sos un pajero, bepi", me dijo Rosbif. "No te vas a matar vos ahora, ¿eh?"

El animal estaba parado junto al portal, que empezaba a brillar. Unos temblores más intensos empezaron a otorgarle a mi cuerpo alegría macarena. El interruptor estaba en la pared mas alejada de la habitación, entre el Becerro y yo. No tenía tiempo para pensar en un plan, y estaba a punto de que el lugar se llenara de vacas, que de seguro me iban a torturar con sus miradas-vacío de Juan Salvo, y sus capacidades natas de tocar las castañuelas (las pezuñas que tienen suenan como un metalero en una biblioteca).

"Ahora vas a contemplar el poderío de las vacas... vamos a traer a De Narváez... va a salir RASIN CAMPIEÓN" mugió la vaca en un éxtasis.

"Esta es la mía", dije, y arremetí contra la vaca. No se si realmente esperaba que la vaca se cayera, porque tomé mucha carrera. Cuando me di contra el torso de la vaca, entendí el chiste del leproso y el barranco.

"¿A donde vas?", inquirió Rosbif jocosamente. Me tomó de un brazo y me sacudió contra la pared. Si no me hizo mierda ese golpe, por ahí soportaba un mano a mano con Tyson. Pero de hecho sí me hizo mierda, y bien mierda. Me quedé tendido ahí, con el interruptor a centímetros nada más.

La vaca vio mi interés en él, y se aproximó.

"No entendés, ¿no? No importa que lo apagues ahora. Entró en una fase de auto alimentación. Podés tocar este botoncito lo que quieras, pero no va a pasar nada." Y como si fuera poco, lo hizo.

En menos de un segundo, el portal se apagó.

"Uh, qué bolú" susurró la vaca, volviéndolo a encender. El portal recuperó su poder al instante.

"Todavía no entró en retroalimentación, pero seguro que le faltan unos segundos..."

Entonces, me tomé esos segundos para pensar. La vaca habia dicho que el portal no se podia apagar de ahi, y a menos que de repente mis huesos se soldaran, no podía correr hasta allá. Pero la fuente de energía debia estar en otra parte... seguramente, dentro del portal. ¿Y si entraba? Era osado. No conocía el hábitat de las vacas. Sólo conocí su lenguaje, sus métodos de tortura... sus baños y cómo cantan mal el tanto. ¿Mi mente era capaz de soportar la locura surrealista del Mundo de las Vacas?

Me interrumpió la vaca, avisándome que ya el portal no podia apagarse. Grosso.

Comencé a arrastrarme hacia él. Lamenté no haberme arrastrado nunca antes, porque realmente hacerlo con un brazo era jodido. Pasé por al lado de una cajita de Mogul. Estaba intacta, virgen...

"¿A donde vas?", me dijo la vaca.

Agarré la caja de Mogul y la aseguré en mi sobaco. No era momento de andar pensando en higiene. Segui arrastrándome.

"Me voy a hacer un rico calientito, y después me voy a caminar un rato... ¿Venís?"

La vaca rió, sin moverse de su lugar. Habia puesto los brazos, o extremidades superiores, en forma de jarra. Denotaba soberbia, frivolidad... qué vaca de mierda.

"La radioactividad del portal te va a poner los huevos como dos nueces si te acercás. Las ondas neutralizan el azucar de tu cuerpo y te hacen poronga... lástima que no sos como las vacas."

¿Azucar? ¿Ondas neutralizadoras? ¿Qué mierda era todo eso?

"¿O sea que si incorporo azucar a mi organismo, puedo llegar a no quedar como Rial?"

"Si, pero a menos que tengas una caja de Mogul en el sobaco, pibe, no lo veo probable", rio el vacuno mientras sus ubres danzaban.

Le di la espalda, todavía tirado como una gran bola de mierda, y abri la caja de mogul. Empecé a comer gomitas como nunca antes. Si alguien, cualquiera que fuera, era sacado de su vida normal y se lo ponía a contemplar esta escena repentinamente, seguramente que quedaba grogui para el resto del partido.

Las mogul se arremolinaban en mi tracto digestivo, como empleados de Kraft en la panamericana. No paraban de entrar más en la boca, y tuve que hacer esfuerzo para no comenzar a llorar.

"¿Qué tenés ahi?", dijo la vaca a mis espaldas. La sentía acercarse. Comencé a meterme de a siete gomitas en la boca. Y no me digas "Son Mogul, quien no las querría". Porque todo lindo, pero te quiero ver a vos bajándote un paquete entero sin que te agarre arritmia ni se te mueva un pelo.

Hola, si.

Estaba termiando el paquete cuando vi como una pata salía del portal. Esta SÍ que era la mia. No podía cruzarlo arrastrandome, asi que tenia que pensar en algo rápidamente. Rosbif estaba a dos pasos de darse cuenta que tenía mas azucar metido que Maradona en el '94. Me metí todas las gomitas que quedaban sueltas en la boca, sin tragar (lo que hubiera sido un suicidio seguro).

La otra pata cruzó el portal. Me arrastré unos diez centímetros más, y me aferré de las dos patas que acababan de salir, sabiendo que si las soltaba, era el game over. Sentí el suspiro de sorpresa de Rosbif al ver la caja de Mogul en el suelo. Me imaginé su rostro. Ugh.

Y ahora venía la jugada definitiva. La vaca que estaba saliendo asomó gran parte del pecho y casi toda la cabeza, a través del vaho azul del portal. Entonces, miró hacia abajo. Me vió, y yo le clavé la mirada. Era una vaca corriente, con cara de idiota. Sonreí, deslizando algunas de las mogul que llenaban mi boca e impedían mi respiración. Traté de decir "Hola", pero la pieza gutural que expulsé no servía como saludo.

Entonces escupí las mogul y empecé a hacer chillidos y a hablar en lenguas, abriendo más los ojos. Las cejas de la vaca se elevaron, y su cara inexpresiva se desfiguró en puro terror. No la culpo. Drogado de mierda agarrádote las patas y hablando en árabe, no es mi definición de diversión.

La vaca comenzó a retroceder lentamente, y luego adquirió velocidad. Rosbif trató de agarrarme, pero para cuando se dio cuenta de que me habia esnifado las Mogul, ya estaba con medio cuerpo dentro del portal. Estaba aferrado a las patas del animal; adonde terminase, ella lo diría.

Sentí que Rosbif gritaba algo. El ruido de los helicópteros impidió que lo escuchara. Creí que había dicho "Stop".

La vaca me condujo a una recámara muy similar de la que acababa de llegar: espaciosa, con unos extraños símbolos en las paredes, una luz antinatural en el techo, y un enclave de bovinos que ahora se dispersaban horrorizados al ver a su amiga presa de una criatura como yo.

Mi huésped trataba de zafarse pero mi vida dependia de aferrarme, asi que estaba fallando bastante la guacha. Cuando iba hacia una escalera me di contra un escalón y tuve que soltarme. Rápidamente me incorporé, recordando que tenia un hombro a la miseria. Las vacas estaban horrorizadas, y la adrenalina en mi cuerpo corría como un Mati enloquecido.

Se me ocurrió decir algo para asustarlas.

"¡Yo no estoy encerrado acá con ustedes!", grité. "¡Sino que estoy encerrado acá con...!" Qué tarado que soy.

Por suerte mi torpeza mental no les devolvio la valentía, y me rehuían. Le pregunté a una por la fuente de poder del portal.

"No me mate, por favor, no me mate", no paraba de repetir.

"¿Donde está la fuente de energía?", le pregunté apuntándole con un dedo a su ubre.

"Arriba... en el piso más alto de la torre."

"¿Estamos en una torre?"

"Sí."

"Ah."

Dejé de apuntarle y me aproximé a un ascensor que habia por ahi. Me metí, y en cuanto me di vuelta, vi que Rosbif entraba por el portal. Me vio y su furia fue tal que afectó la economía Magrebí. Toqué el botón más alto instantaneamente, y la vaca comenzó a correr en mi dirección. La puerta se cerró inmediatamente antes que me alcanzara.

"¡No subas allá arriba! ¡Está el Rey De las Vacas!"

"¿Quién?", grité.

"¡El rey de las vacas!"

"¡Quién te preguntó!", me reí mientras ascendía.

Me tomé un tiempo para saborear las mogul que habia ingerido, pero no fue suficiente el tiempo que tuve. Pronto llegué al último piso. Cuando las puertas se abrieron, supe que había llegado al final.

Una enorme habitación, con un gigante pasillo y lámparas a los costados. Y allí, al final, gigante, obeso, grotesco... el Rey de las Vacas. Una vaca simple, pero con barba, sombrero y un bastón. ¿Viste cuando no te das cuenta si lo que tenés adelante es una bestia milenaria vengativa o una criatura milenaria cansada y misericordiosa? Bueno, me pasó.

El ascensor bajó, dejándome ahí.

"¿Quién osa... molestar... al rey de las vacas?", se articuló una voz grave e inexpresiva que retumbó por todas partes.

"Eh... Piotre", dije.

"¿Quién?", reverberó la cacofonía.

"Piotre"

"Quién te preguntó", sentenció la voz.

Seguramente que esa era la fuente de energía. Para apagar el portal debia hacer algo con esa vaca. No tenía idea qué, pero seguramente tenia que interrumpir su ciclo vital. O hacerla mierda, que era básicamente lo mismo.

Pero era gigante! Y el trono sobre el que se sentaba era... ¡qué mierda! ¡Yo me quiero ir a mi casa!

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¿Qué pasa ahora, gente?

A) Piotre avanza triunfal hacia la criatura, intentando convencerla para que desista.

B) Piotre avanza triunfal hacia el hueco de 40 pisos del ascensor, intentando caer de cabeza.

C) Piotre lanza triunfal un par de mogul que le quedaron enganchadas en la ropa hacia el animal ancestral.

D) Piotre se cuenta triunfal uno de gallegos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La Odisea del Cotton, Capítulo 7: "¡Teneme que lo mato!"

(Nota: Para entender algo péguele una buena leida a los anteriores de la serie. Para la explicación de porque Piotre está donde está, tenga paciencia, está a la mitad del update. Besitos, el Capitán Anarquía)

Los portales se yerguían ante mí y yo tenía idea que decidir. En una corazonada, me zambullí en el portal que decía "NADA" y caí por él hacia el vacío.

Cerré los ojos bien fuerte y apreté los dientes, mientras a mi alrededor todo giraba como si estuviera dentro de un lavarropas que está en una calesita que está sobre un trompo que está dentro de un lavarropas más grande... sólo Dios sabía que misterios y horrores nuevos me esperaban tras esa puerta. "Nada"? ¿Se refería acaso a la NADA real, la total ausencia de cosas? Si asi era, ¿Qué sería de mí? ¿Donde aparecería? ¿En la nada anteiror al comienzo del Universo? ¿En la vitrina del hall de Gimnasia de La Plata? ¿Dentro del cráneo de un cheto? Todas eran igualmente aterrorizantes.

Abrí un poco los ojos y me ví caer por un túnel con paredes como las del coso psicódelico del Reproductor de Windows Media. Caía a una velocidad vertiginosa... me cruzé a alguien que iba a la misma velocidad pero para arriba... no llegue a verlo, pero preguntó "¿No viste a Elena o a Martita de casualidad por acá?" . Cerré los ojos de nuevo y perdí la sensibilidad.

Pareció frenar el movimiento a mi alrededor, pero yo seguía con los ojos cerrados. Fui recuperando las sensaciones. Mis oidos percibian vagos ruidos. Mi nariz fue atacada por un aroma a Glade Toque. Mi articulación se prestó para el movimiento. Mentalmente recordé con humor el disco "Zoológicamente" de Chico Novarro. Lo último en volver a mi cuerpo fue la memoria: me acordé de lo que me estaba pasando.

"EL PORTAL! LAS VACAS! EL COTTON! ME QUIEREN MATAR! MI DICTADURA UNIPERSONAL! LA GUERRA... LA CHICA DEL CAFÉ... TETRAEDRÓN! LOS RASTAS! LAS VACAS! LA-LA LATA DE ARVEJAS! WALTER KELJEIRO! LAS VACAS! DONDE ESTOY? DONDE CARAJO ESTOY? NO ME TOQUEN!"

Abrí los ojos. Reconocí la góndola del Cotton donde me había enfrentado con Tetraedrón antes de salir del Cotton. ¿Te acordás? Capítulo 3 o 4. Bueno, ahi estaba de nuevo.

"Tranquilo" me dijo alguien a mi lado.

Me giré a la derecha, asustado. No había nada. La duda me invadió. ¿Había perdido la razón? ¿Todo había sido un sueño? ¿Podía el autor dignarse a usar tan gastado y barato recurso? ¿Había perdido la razón?

"Al otro lado, boludo" dijo la voz.

Giré a la izquierda y ahí estaba. Era una vaca parlante, como las otras. Pero esta tenía lentes, corbata, sombrero y fumaba una pipa. Estaba parada en sus patas traseras y tenía La Capital enrollado en la cintura.

"Que pasa acá?" le pregunte "Me vas a matar? Ya no entiendo nada. Puta madre, esta trama tiene más vueltas que Alonso en el Samba" dije resignado.

"Tranquilo. Sé que estas confundido. Viajaste en tiempo y espacio. Sos una de las dos personas que conozco que sobrevivó a tal experiencia."

"Quién es el otro" pregunté.

"Mick Jagger. Viajó adelante en el tiempo a la Argentina, fue a ver a Los Ratones Paranoicos, le volaron la mente, y cuando volvió al pasado decidió formar una especie de banda tributo. Se llenó de oro."

"¿Por qué estamos hablando de rolingas? Matame de una vez" supliqué.

"No." me dijo, "No quiero matarte. Te explico en el camino. Por cierto, mi nombre es Rosbif. Corré, no nos pueden ver."

"¿Quiénes no nos pueden ver?" pregunté antes de que un empujón enérgico de Rosbif me lanzara contra una góndola de papel higiénico. ¿Alguna vez te empujó una vaca? Es como hacer pogo contra la Hiena Barrios empastillado. Volviendo al tema, escuché voces en el pasillo. Rosbif me susurró "Escuchá".

Venían dos sombras caminando una al lado de la otra por entre las góndolas. Pasaron por enfrente nuestro. Y mientras pasaban, una le decia a la otra "Disculpe que le eche una mirada de lástima, Piotre, pero eso no es alivio alguno. Si, somos varios los que nos quedamos encerrados. Sí, por alguna razón no nos avisaron que esto cerraba, y nos enclaustraron. ¿Pero, no sabe usted la situación de esta empresa, del supermercado Cotton?”.

Así tuve la revelación. El concimiento me golpeo repentinamente en la cabeza. No había sentido nada similar desde el momento en el que, cuando niño, me di cuenta que los personajes de Dora la Exploradora siempre iban a lograr lo que querían, y que yo gritara a mi televisor cuando me lo pedían no cambiaba nada. Y aunque el sentimiento era el mismo, la revelación era otra: había viajado hacia atrás en el tiempo.

"Ahora entiendo, Rosbif. Esos somos yo y Tetraedrón... viajé hacia atrás en el tiempo. ¿Alguna vez tuviste una revelación?"

"Una vez creí tener una" dijo Rosbif "pero por aquel entonces trabajaba en una casa de fotos, y no entendía" dijo, limpiandose los lentes.

"¿Desde cuando tenés lentes?"

"No tengo" me dijo clavándome sus ojos vacunos, mientras se guardaba la calculadora en el bolsillo.

"Pero sigo sin entender... ¿Que hago en el Cotton? Yo me mandé al portal que decía 'NADA'"

"Dejame que te explique" me dijo "Pero rápido, porque tenemos que hacer. Llegado el fin de tu dictadura te teletransportaste al planeta de origen de estas vacas extraterrestes que quieren nuestra ruina. Allí había cuatro portales: cada uno de ellos es una de las cosas que estos seres controlan en la Tierra. Uno de ellos es Francisco de Narváez, que no es más que un simple títere que se mueve al ritmo que las ubres le dictan: lo utilizaban por su poder político y económico, para apoderarse del gobierno. Otro es Racing Club de Avellaneda, institución maqueavélica por excelencia, que las vacas compraron con el fin de lavar el cerebro de los hinchas y a la larga formar un ejército fiel. El otro es el Cotton, que las vacas controlan desde que yo abrí el portal en el depósito. Ahora bien... ahora... el cuarto portal... el que decía 'Nada'... " hizo una pausa y pregunto "¿Alguna vez tuviste un Tamagotchi?"

"¿Eh? ¿Que carajo tiene que ver? Si, tenia uno, un pollito, pe-"

"¿Viste que a veces no le dabas de comer, o no le limpiabas la mierda y se asfixiaba, o lo inyectabas en exceso para divertirte, y el bichito se moría?"

"Si, pe-"

"Era duro perderlo. Durísimo. Yo lloré incontables tamagotchis. Hasta enterré uno, pero se sulfataron las pilas y mataron todo el pasto de mi jardín. Era tremendo llegar del colegio y descubrir que se había muerto. Pero había una solucion... un botoncito, atrás... 'Reset"... nos daba la chance de arreglar todo lo que habiamos hecho mal, de no descuidar al pobre Pipi... de tratarlo con el amor que merecia... de corregir los errores" se seco las lágrimas y dijo "Bueno, las vacas quisieron algo así. En caso de que todo les salieran mal, armaron un portal para corregir lo que hubieran hecho mal. Te mandaste por ese. Viajaste hacia atrás, antes de todo. Ahora podemos evitar que las vacas lleguen al Cotton, y si nunca llegan acá, no van a poder llegar a ningún otro lado, porque este es el primer portal, el que abri yo" me explicó.

Lo miré como mirarías a un enfermo de Parkinson que está tratando de enhebrar una aguja.

"Creo" le dije "Que tenés mas líneas encima que una cebra con uniforme de preso"

"¿Ah, sí?" me dijo con nerviosismo Rosbif, "Pensalo. Primero yo hago entrar a las vacas por el Cotton y ellas se expanden por el mundo. De Narváez sale de abajo de una piedra, se hace amar y gana las elecciones. Racing Club pone a Caruso Lombardi y lo salva de la Promoción. Es todo la obra de mentes maestras. Les estaba yendo muy bien... hasta ahora. Ahora, gracias a vos, les va a costar más que hacer moonwalk en ojotas. Lo único que tenemos que hacer es evitar que yo abra el portal que abrí al principio. ¿Vamos?"

"Y por qué querrías evitar abrir el portal, si vos sos tan vaca extraterrestre como las demás? ¿Como sé que no me estás cagando? ¡No puedo creer en tu pedorra amistad!"

"Ya te vas a enterar porque quiero evitar lo que yo mismo causé. Por lo pronto, quiza necesite ayuda para evitar que yo mismo del pasado abra el portal. Podés venir o no" y marchó.

No tenía nadie más en quien confiar que en Rosbif, así que me resginé y lo seguí. Ahora pasabamos entre altas góndolas de producto de limpieza. El muñequito de Vívere nos miraba y sonreía con la seguridad que el saberse un joven ario con todo por delante le otorgaba. Recordé las divagaciones de Tetraedrón mientras me había tenido preso.

"¿Y de Tetraedrón, que sabés?" cuestioné.

"Es un viejo con el cerebro dañado por la aspiración de aceite de bacalao. Al ver a las vacas, enloqueció del todo. Pobrecito, la primera vez que me vió a mi en el pasillo colapsó al suelo gritando "Se solicita a limpieza en el pasillo DE MIS PANTALONES". Acepto unirse a nosotros por el miedo que nos tenía, nada más. En realidad, creo que nos odia."

Seguimos caminando en silencio, ahora por entre los lácteos. El Dannete de Lemon Pie, canchero, ganador, me miraba como el pusilánime que soy, casi como si supiera que yo voté al de Pastel de Pera. ¿Como puede ser que el Pastel de Pera sea a la elección de Danette casi lo que Sobisch a la nacional de 2007? Extrañé al postrecito Fity, quién nunca me hubiera juzgado en esa situación. Sólo se hubiera limitado a sonreír.

Un pensamientó me atacó de repente.

"Che, Rosbif, tengo una duda" dije.

"Chupame un huevo" me respondió.

"No, de verdad, boludo. ¿Si nos vemos a nosotros mismos del pasado todo colapsa a la concha de la lora como en Volver al Futuro?"

Me miró con su monoexpresión.

"¿Pero vos sos pelotudo, macho? ¿Que carajo te pensás que es esto? ¿Te pensas que ahora me viene a buscar el Doc en un Senda con un termotanque cortado encima que anda a plutonio?" dijo, dandome un pequeño correctivo en la nuca. ¿Alguna vez te dio una vaca un correctivo en la nuca? Es como saltar a cabecear un microondas. En eso, llegamos a la puerta del depósito. Rosbif me susurro "Preparáte".

De una patada abrió la puerta, que voló a la mierda, destrozada, y grito "Pará, capo".

En la habitación estaba Rosbif del pasado, pero estaba haciendo algo con unas máquinas muy extrañas. Parecían avanzadas, pero estaban hechas con cachos arrancados de automóviles Fiat. No sé si les dije, pero yo soy el orgulloso dueño de un Fiat 600, o "Fito". Siempre lo llevo a los colegios a la hora que salen los pibes y toco bocina y me siento a ver. Es algo así como un hobby.

Volviendo a la escena, las dos vacas se miraron tensamente, en silencio. Finalmente, Rosbif del pasado (a quien por comodidad me referiré como Rosbif-2) masculló. "¿Que carajo?"

"Rosbif-2!" gritó Rosbif, que por una casualidad mágica había tenido la misma idea que yo para nombrar a su doble del pasado, "¡No prendas el Fito-Portal!"

"¿Por qué?" cuestiono Rosbif-2, "No sé que será esto se convirtió en las ultimas temporadas de Lost mientras estaba ocupado, pero yo está máquina la prendo ya. ¡Tengo que pensar en los beneficios! Soy un adelantado, el primer vacuno alienígeno que llega a la Tierra! ¡¡Tengo que pensar en la guita, en la pastura en bandeja de plata, en las trolaaaaas!!" dijo mostrando un papel de chocolate Milka, que por lo que yo podía ver lo excitaba visiblemente. Fue un momento incómodo.

"No, capo, es todo verso. Yo vengo del futuro. Cuando conquistás la tierra, volvés a pedir tu recompensa y te dan un cupón para lecciones gratis de bajo. ¡Que se lo metan en el orto, ni siquiera tenemos dedos!" gritó Rosbif, golpeando una mesa con tal fuerza que la vibración del suelo me hizo temblar y seguramente derribó algún pequeño gobierno constitucional en América Latina.

"Disculpa, pero no te puedo creen, debés ser una alucinación producida por la gravedad humana. Es difícl tenerse parado con 9,8 m/s" dijo, apretando un botón.

Una luz (que eran los faros de un 128 que increiblemente prendieron bien, no como mis experiencias anteriores con Fiats 128) se encendió y una voz anunció "Un minuto para la activación", todo acompañado de una alarma muy alta y molesta (Me parecí escuchar "X-28 Activada").

Rosbif se sacó. "Hijo de PUTA" gritó, y se acercó a su doble del pasado. "FITO", gritó mirando a una parte de la máquina hecha con un cacho de Fiat 600, y golpeó a Rosbif-2 con fuerza. Se trenzaron en una lucha a muerte. "¡Apagalo!" me gritó Rosbif meintras propinaba a su adversario un golpe en el costillar y gritaba "Ahora sí que es matambre tiernizado, hijo de puta".

Yo miré los incomprensibles controles hasta que ubiqué, en la otra punta de la habitación, un botón (rojo, obvio) con un gran cartel de "Apagado". Corrí hacia allí, pero una voz que conocía me dijo "Quieto".

Me di vuelta. Tetraedrón había entrado al depósito, y me apuntaba con el 38. Por su nariz chorreaba aceite de bacalao.

"Te acabo de dejar con los rastas... pero estás acá. Con estos animales endemoniados. Algo muy raro pasa, y creo que vos estás atrás de todo." dijo, y me apuntó, "Sos boleta, pibe. Decí tus últimas palabras. Si te movés, ni eso te doy."

A mi alrededor, las vacas seguían peleando, sin darse cuenta de lo que ocurría. La alarma sonaba ensordecedora, pero llegué a escuchar un "30 segundos para activación". ¿Y ahora?

FIN

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¿Y ahora? ¿Que hace Piotre? ¡Vos elegís, porque esta es la historia del pueblo todo!

A- Piotre dice "Antes de que mates, por favor, apagá la máquina como última voluntad."

B- Piotre dice "No tenés que hacerlo. Sé lo que sentís, Tetraedrón. En cierta manera, vos y yo somos iguales."

C- Piotre corre el riesgo y trata de lanzarse a apagar el botón.

Votad, cuando haga la encuesta. En breve se viene.

lunes, 29 de junio de 2009

La Odisea del Cotton, Capítulo ¿6?

-La de tu culo y mi choto.
-:$
-xD
-Hijo de puta, no me faltes el respeto.

Sus ojos enrojecieron y temí lo peor. Miré el TP onda Diablo II, así con brillitos azules. Estaba lejos, pero no tanto. Lo miré de nuevo y me abalancé sobre él, con el objetivo de alejarme de la bestia enfurecida. Para mi sorpresa, no aparecí al lado de Caín. Estaba en el Cotton.

Pero en la oficina del Gerente del Cotton.

Vestido de Gerente del Coton.

Miré por la ventana. Había afiches con mi cara por todos lados. Propaganda política. Recordé el día en que un tipo llamado HD me decia que para gobernar este país no hace falta más que tener guita y acostumbrarlos a TU CARA. And I was there.

Recordé a mi padre violándome, a mi perro comiendo mi comida. ¡Era MI Dogui! Todos me trataban mal. En este mundo no había existido nada para mí. Decidí gobrenarlo con puño de hierro.

Supuse entonces que la vaca me iba a decir "pasá por el portal y gobernarás al mundo con puño de hierro" y yo le había ahorrado el trabajo. Ahora me paseaba por mi oficina gerencial-dictatorial con tranquilidad. Estaba seguro de que el paso por el portal me había hecho pasar por una rendija del espacio-tiempo hacia el pasado, o el futuro, e imaginé mi futuro sin vacas. Sólo yo con mi dictadura unipersonal, sólo yo. Las vacas habían quedado atrás, en alguna otra dimensión.

Día siguiente.

-Señor, ya está hecha la modificación. Usted inventó la bujía. ¿Algo más?
-Sí, ¿te acordás el chiste de por qué la gallina cruza la calle?
-Sí.
-Lo inventé yo en el 82.
-Ok.

Estaba acostumbrándome. Era hermoso. Hermoso.

-¿Dónde está mi café?. ¿DÓNDE?
-Usted no pidió café.
-Parece que querés un día complicado, pendeja. Che, Carlos, atámela a un poste. Que por el poste chorree resina y cuando ya haya caído bastante tirale un fófaro. Apagala con agua podrida y metela en el calabozo. Que suene A Hard Day's Night.
-Sí, amo.
-Y traeme, que se me antojó un feca.
-¿Algo más?
-¿Viste el chiste que inventé? ¿Por qué la gallina cruza la calle?
-No sé.
-Para llegar al otro lado.
-Genial- Rió.
-Fue un arrebato de lucidez. A laburar.
-Voy.

Ahora era yo el capo. Ahora yo mandaba y ellos lloraban quemados. Mi ego estaba emparchado. Por primera vez me encontraba a gusto en el mundo. Decidí llevar mi dictadura un poco más allá, y cuando quise acordarme estaba empezando una guerra. Capital contra todos los que rayan.

Días después
-General, la Cruz Roja pide que cesen los ataques. No dan a basto. Muchos civiles muertos. Los campos de concentración no dan a basto. No dan a basto los campos, no dan.
-Es MI país y ¿yo les dije que no pueden hacer campos de concentración pulenta?¿acaso les prohibo yo la instalación de sanatorios? ¡NO! Sólo les tiro bombas.
-Es una guerra civil injustificada. Usted merece morir.
-Justificada, pues el modelo Federal no me gusta. Ahora soy El Unitario. Que se caguen.

Y ahí. Justo ahí pasó algo insospechado. Llevaba 24 días de mandato y con tres semanas alcanza para crear un hábito en la persona. Estaba acostumbrado a tenerlos bajo mi poder y no tener NADA encima, y sonó el teléfono. Esperaba algo como un ruego por parte de un gobernador y

-¿Hola?
-MUUUUUUUUUUU
-¿Cómo?- repliqué negándome a creerlo.
-Te quisiste hacer el vivo, te acabás de meter en el portal sin permiso. Ahora no te lo damos nada. Debés llevar casi un mes de dictadura, según mis cálculos. ¿Sabés una cosa?
-¿Qué?
-Date vuelta

La Madre Vaca me miraba con ojos estúpidos y me hablaba por un Nokia 1100. Temí por el modelo unitario.

-Devolvé la bolsa- gritó la vaca
-¿Qué carajo me querés decir?
-Gil, es una metáfora. Tenés algo que no merecés. Lo vas a devolver.

En ese momento, como mágicamente, vomité el caviar.

-Ahora sí. Te vamos a torturar por pelotudo. Gil.

Empecé a caminar hipnotizado. Cuando llegué al calabozo había más de 15 vacas mirándome con ojos idiotas. Estaban particularmente tranquilas, no eran lo que esperaba encontrar. Pensaba que iba a ser algo violento, pero todos mis verdugos vacunos estaban pacíficamente instalados en el calabozo. La vaca que llegó conmigo al calabozo dejó caer su celular, atontada tanto como las otras. Entonces me di cuenta que sonaba A Hard Day’s Night. Comencé a correr. Corrí como nunca y me sentí débil y sólo como… bueno, como siempre. De golpe me frené en seco y volví con las vacas, con la esperanza de que la música las volviera fáciles de dominar.

-¿Qué son?- Pregunté.

No respondieron.

-¿De dónde vienen?

Nada.

-Bailad el Meneaito.

Y todas bailaron a la perfección.

-Váyanse- dije viendo cómo respondían a mis palabras-. ¡No! Vuelvan que allá no hay música y me van a cagar matando.

Al ver que volvían, les dije:

-Abran un portal que me lleve a mi vieja vida, antes de conocer toda esta mierda. Quiero volver a aparecer en el cotton el día que me quedé encerrado, antes del cierre.

Una vaca me miró. Se pusieron en ronda y soltaron un ruido horrible. Cuando terminaron, venía hacia mí un coso verde y grandote que me sacó del calabozo.

Aparecí en el Xen, y un montón de Jelcras me miraban feo. Busqué un arma. Yo no era Freeman, y temí por mi vida. Había propaganda de Francisco de Narváez en el Xen. Lo más parecido a un arma que encontré fue una osamenta de vaca, de la cual tomé la articulación de la rodilla. Por suerte en la escuela me habían enseñado a manipularla. Como pude acomodé los dos huesos en forma de V y le crucé mi cinto elástico del Traje Del Dictador, que inventé en el 77. Tenía una gomera. Me faltaban piedras. Al probar con las distintas clases de lo que tenía a mano, descubrí que una piedra verde y brillante salía volando más rápido.


Ya tenía arma. Vi a lo lejos otro portal más y me tenía que abrir camino. No tenía Jet Pack, pero sí una voluntá de fierro. Y le di para adelante, entre todos los bichos que sucumbían a los piedrazos.

Entonces llegué al portal y ahí lo tuve, pero ¿Lo quería? Ya fue. Me metí y aparecí en un salón con 4 puertas. La primera tenía un escudo de Racing, la segunda decía DEPÓSITO DEL COTTON, la tercera decía FRANCISCO DE NARVÁEZ y la última no decía nada. Debajo de todas ellas se percibía el brillo del portal que estaba detrás.

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Y ahora?

A) RACING

B) DEPOSITO DEL COTTON
C) FRANCISCO DE NARVÁEZ

D) NADA


Vos elegís, total puede pasar cualquier cosa.

sábado, 2 de mayo de 2009

Led Cotton 5 - El 5º Cotton de la Trilogía Aumentada Perdida

01:51 de la madrugada. Una mesa redonda. Madera. Vieja, muy vieja. Cuatro sillas. Yo ocupo una, por supuesto. Las otras tres... vacas. Las vacas están sentadas en las sillas. Todas me miran a mi. Tratan de penetrar en mi psique, tratan de obtener algun dato relevante para el momento; quién sabe dónde han estado, quién sabe si no pueden leer mis pensamientos.

Una mueve sus labios emitiendo un sonido pastoso. La miro. Pero era una trampa. Sé que la otra vaca ha movido algo también, pero no he llegado a verlo. Y era crucial. Ahora quizá todo esté perdido. O haya estado perdido desde el comienzo. No tenía nada que perder, así que les seguí la corriente.

-Envido-canté.

Las vacas se concentraron en sus cartas. Tuve un momento de relajación mental, y aproveché a sonreir. Parecía que habían pasado años desde la última vez que lo había hecho.

Pronto, dos de las vacas se negaron. Pero la tercera me mantuvo la mirada. ¿Había pisado en falso?

-Real envido- contestó moviendo exageradamente la boca. Sus ojos idiotas sólo quitaban capas de mi ser para revelar mi miedo más profundo.

Ya era la 01:56. El tiempo vuela cuando jugás al Truco con vacas extraterrestres. Para alguien, seguro, mi situación era cómica. Pero para mi, no lo era. Sentí que el corazón corría.

No tenía nada que perder, así que me arriesgué, en una lucha de voluntades.

-Falta envido-repliqué, desviando toda mi energía a evitar que mi voz temblara.

La vaca miró sus cartas. Una de las vacas que había negado el envido la miró. ¿Se estarían comunicando con su lenguaje psíquico? ¿O estaban prediciendo el futuro? ¿O Watchmen me había tocado la cabeza? No, no. Era posible que se leyeran las mentes.

La vaca cerró los ojos y masticó un trozo de hierba que su lengua encontrara escondida en sus encías.

-Quiero-dijo.

Sentí que me iba. No podía soportar mucho tiempo más; el resultado de esa jugada iba a definir el partido, y posiblemente mi estado vital minutos después. Tragué saliva, pero volvió hacia arriba. Ya no respondía de mis músculos.

-29-dije, con un dejo de temor en la voz. Podían ser esas mis últimas palabras, de eso estaba seguro.

En algún lugar se oyó un chasquido. ¿Había sido una puerta abriéndose? ¿El martillo de un arma?

La vaca miraba sus cartas, sin emitir palabra. Tenía el ceño vacuno fruncido; miraba las cartas como si le estuvieran cuestionando sobre el apoyo de la Corona Española en la conquista de América, o acerda de dónde podía conseguir un buen Ungüento a esas horas de la noche.

Temí, más que nunca, por mi vida. Conocía esa estrategia. La vaca había ganado, y sólo alargaba mi agonía. Pronto me demostraría que tenía más que yo; daría el partido por cerrado y me perforaría la cabeza con un golpe de ubre que Dios unicamente sabe si no mutaron en pequeñas máquinas de asesinato... y todo en menos de lo que mi cerebro podía susurrarme "Ay Dios".

Antes que siguiera lamentándome, la vaca golpeó las cartas de su mano contra la mesa.

-Loco, ¡no se puede jugar así! Andate a cagar.

Acto seguido, se levantó y se fue por una puerta que tenía cerca.

-Perdonala, está así desde que la dejó el Robert.

-Sí, no tengo drama, pero... ¿cuánto tenía?

La vaca se aproximó a las cartas y se fijó. No reaccioné, podría haberle dado un golpe de karate mortal en el peceto, pero no reaccioné a tiempo, la PUTA MADRE.

-26.

-Qué burro.

-¿Jugamos otro?

-No, no, tengo que ir al baño. ¿Donde está?

-Al fondo a la derecha.

-Como siempre-murmuré.

Una vez en el baño, destrocé la cerradora de la puerta con un palo que convenientemente estaba colgando de la pared bajo un cartel que rezaba "Use para trabar la puerta en caso que necesite meditar". De alguna manera, que hubiera mutilado la cerradura iba a protegerme. Confiaba en eso.

Me senté en el inodoro y me puse a pensar. Tenía que encontrar la salida, pronto. Me iban a matar ahí dentro.

Entonces fue cuando me dije "no, imbécil, la gente eligió que gobernaras con PUÑO DE HIERRO"

-CIERTO, LA PUTA MADRE

Salí del baño corriendo, agitando los brazos y meciéndolos y bailando Ska al tiempo que gritaba "chkt chkt chkt". Se nota que alguna vaca se asustó y me dió con algo en la cabeza, porque caí frito sobre el suelo.

Me desperté en una conveniente silla con convenientes ataduras y rodeado de convenientes vacas. Un par masticaban. La mayoria me miraban.

-Sabemos lo que eligió la gente. Eligió el puño de Hierro. No te podés negar, boludo.

-Ok. No me voy a negar. Explíquenme cómo tengo que gobernar con el puño de hierro.

-Bueno, primero que nada, necesita ponerse este bigote falso.

Me pasó un mostacho. Me lo puse.

-Ahora tiene que leer éste libro. Lo debe conocer por el nombre.

-¿"El príncipe"?

-"Recetas" de la monja esa.

-Ah.

Y así pasaron las horas. Terminé con varios libros que leer, un bigote, una peluca colorinche, ropa colorida, un gorro alegre y divertido. Me lavaron el cerebro: Me di cuenta que los cds truchos eran malos, que la política Neoliberal cuadraba en Sudamérica y que El Ritmo Que Te Hace Bailar es delicioso.

No sé si pasaron meses o años, el tiempo, como dije, no pasaba. Me enseñaron de su cultura. Las vacas no eran malas. En realidad, un grupo llamado "Los Peroncitos" eran los encargados de la dominación intergaláctica. Tenian un grupo de sindicatos que entre otras cosas, subía la inflación, hacía llover y ponía presidentes dudosos en Sudamérica. Me hicieron un cuestionario, para conocer mi pasado y hacer toda una historia de fondo.

-¿Nombre?

-Piotre.

-¿Apellido?

-Fernet Branca.

-Usted miente.

-Sí, pero porque tengo sueñito.

-¿Sería capaz de matar?

-Sí.

-¿Qué ve en esta imágen?

Era una foto de un océano.

-Veo un océano.

-¿Qué dice aquí?

-Me mostró una nota.

-"No sé".

-No me extraña, todos los humanos son unos soplaquenas.

Las vacas se miraron entre ellas entre carcajadas. Yo me limité a bajar la cabeza. Era la 42º vez que caía en esa trampa.

Después de tener una historia de mi, se la inculcaron a la población mediante sondas anales. Yo miraba todo esto desde una pequeña jaula. En otra jaula vecina estaba Clinton, y en otra, Obama.

-¿Cuánto hace que estas acá, Clinton?

-Hace muchou-dijo Clinton, sonriente.

-No sabía que eras un Deadhead.

-Nou, muchos no lo sabían. U. Me gustaba tirarmei en el pastou a fumar hierba y ver como todou volaba-me dijo entre sonrisitas.

-¿Y vos, Obama?

-Yes, we can!

-Si, pero... ¿hace cuanto?

-Yes, we can!

-Clinton, me quiero escapar de acá, pero la gente eligió otra cosa... ¿Crées que debo seguir su elección?

-You nou sé, no me hables de democracia. Estaba todo el dia cojiendou a la Lewinsky.

-¿Y vos, Obama? ¿Creés que debo traicionar a la gente?

"Yes, we can!"

Y en el rostro de la oveja asesina, me vi reflejado. Yo había sido como ella. Y tenía que actuar rápido. Qué bien se te ve...

-¡Sí! ¡Me voy a cagar en lo que dice la gente! ¡Voy a hacer lo que se me canta!

Me decidí a esperar a las vacas en mi jaula con jacuzzi. Cuando se presentaron, les pedí que me llevaran ante su líder. Hice todo esto en una fecha estratégica... el 4 de agosto del 2014.

Cuando estuve frente al Gran Vacuno Porcino, que era una bestia bastante elegante para ser una degeneración de una mente nefasta, comencé.

-¿Sabe qué estuve pensando? Estuve pensando acerca de eso de dominar con el puño de hierro...

La vaca asintió, mientras se frotaba los dedos.

-¿Sabe qué día es hoy?

-27 de octubre.

-Eh... si, por eso. Le... venía a decir que ya estoy listo para gobernar con puño de hierro.

-¿Y los documentos?

-Acá los tiene.

Le extendí un fajo de papeles que había enrollado cuidadosamente con pegamento. El pegamento tenía un cable que disimuladamente se enrollaba en la mitad de mi torso hacia el control remoto que tenía en mi mano derecha.

-Acá falta el cero doce-exclamó la vaca.-Ningún dictador puede comenzar su gobierno sanguinario SIN EL CERO DOCE.

-Te voy a dar un cero doce-le dije, mientras presionaba el control remoto.

Entonces, todo fue una nube de colores extraterrestres. Pasaban a través de mi cabeza, se fundían con el cosmos, los infinitos tonos de esos colores habían inspirado al creador a ejecutar su pieza maestra--

-¿Qué es eso?

-Confetti-contestó una vaca que hacía guardia junto a la Gran Madre Vaca.

-La puta, no me sale una bien hoy... No quería llegar a esto, pero... ¿viste mi foto?

-¿Qué foto?-preguntó la vaca, confiada, con esos ojos de idiota.

-...

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a) "La de tu culo y mi choto" (Opción para los valerosos: Sólo Dios sabe qué le espera a Piotre despues de insultar a la Madre Vaca. Viene con un par de Sandalias de regalo para caminar las arenosas arenas del Desierto de Gobi en el exilio eterno)

b) "Esta foto, es de mi cuando era chiquito. Estoy en bolas, ¿no es tierno?" (Opción Gómez Torres. Ante una metida de pata, y una reincidencia, una escapatoria apelando al lado sensible de una criatura milenaria que es conocida por su despiadada obsesion con el asesinato. Viene con un paquete a medio comer de Merengadas.)

c) "...creo que me cagué." (Opción para el oportunista, tómela, YA, y gánese unos segundos para pensar en cómo va a escapar de esa situación de mierda. Viene con nada de regalo, y un nada de moñito. Linda cubierta de nada recubre la nada en medio.)

d) "Esta foto. ¿No la ve? ¿Está ciega? ¡La Vaca Madre, ciega! ¡Debemos matarla!" (Opción Oportunista Remixada. Agregados 20 segundos de solo de Caja China. Le regalamos más .)


Queremos dar las gracias especiales a la fundación Padre Frechero que nos dió los baldes de Ácido que consumimos esta semana luego de que nuestro usual vendedor chocara contra un islote en Villa Devoto. Muchas gracias, Frechero.

jueves, 26 de febrero de 2009

La Odisea del Cotton, Capítulo 4: ¡Libertad y Negación!

VOS elegiste lo que vas a leer a continuación, así que hacete cargo.
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En el capítulo anterior, Teatraedrón confesó la realidad de la humanidad y sus consecuencias extraterrestre. Tetraedrón apunta a Piotre con un ’38, ¡y está cargado!

-¡Me niego a pertenecer a un grupo de estupefacientes cocoliches! – grité algo tembloroso, pero con seguridad.
-Entonces, tenés que morir.
-¡Me niego!
Arrojé mi botella rota hacia la cabeza de Tetraedrón, pero con increíbles reflejos, la esquivó. Pero por alguna razón se negaba a dispararme.
-¡Carajo! – gritó con ira - ¡El ’38 está cargado, le puse balas pero no se hace apretar!
Aproveché esa oportunidad para escapar y encontrar lo que sea para defenderme. Corrí y corrí entre todos los pasillos buscando piedras, lanzas, AK-47s, pero nada. Este supermercado de mierda no tiene todas las cosas que necesito. Si hubiese caminado 2 cuadras más, hubiese entrado al Disco, y la historia sería otra, probablemente con Teletubbies y payasos. Me volví estúpidamente hacia la puerta de salida, pero seguía cerrada, y recorrí pasos atrás para encontrarme nuevamente con los que alimentan mis pesadillas.
Se escuchaban los gritos de Tetraedrón, como si esto la pareciera una especie de juego. Su potente hipnosis me tenía como su esclavo:
-¡Marco!
-¡Polo! – grité como un idiota.
Y ahí estábamos, frente a frente. Yo estaba siendo amenazado por los cuchillos Tramontina de mi archinémesis.
-Hasta acá llegaste.
-¡Me niego! – negué.
Desesperadamente agarré lo primero que tenía a la mano. Los estupefacientes que rondaban en la atmósfera empezaron a hacer efecto en mí, pero no me detuvieron. Con todas mis fuerzas, lancé a los rastamanes hacia Tetraedrón, y mientras realmente volaban, lo hacían al grito de:
-¡CATUNGAAAAAAAAAAAAA!
Entonces entendí que las vacas eran una mera ilusión de mi mente putrefacta. Pero no me detuve allí. Agarré al resto de la banda, y los arrojé uno por uno. Todos volaban con el mismo grito malévolo, excepto uno, que gritó “ORUGAAAA”. Inmediatamente pensé que lo podía adoptar como compañero de viaje y aventuras, y así no encontrarme yo solo contra una flota de alienígenas, si es que las palabras de Tetraedrón eran ciertas.
Saqué a mi enemigo inconciente de esa montaña de adictos y lo revisé, a ver si tenía algo de utilidad. Sus bolsillos eran extrañamente profundos, y de allí saqué ciertos elementos sin importancia: pañuelos descartables, una pepita de oro, pañuelos de tela usados, las manos de Perón, un santo grial, un pastor brasilero llamado Pedro di Sosa y un dispositivo para destruir naves alienígenas, además de kilos y kilos de marihuana. Seguí palpando y encontré su documento, su teléfono celular y en su cuello, un collar con las llaves del Supermercado Cotton.
“Loteria” pensé. Entonces me hice con ellas, sus documentos, teléfono, pañuelitos descartables y Pedro. Despertamos a Clinton de su sueño (que así se llamaba el del grito extraño) y nos fuimos hacia la puerta.
-¡Me niego! – grité, y el eco recorrió todos los pasillos, despertando a Tetraedrón.
Me apuré a salir de ese claustro mercantil, y cerré con llave, dejando al resto adentro.
-Es hora de salvar el mundo – les dije a mis compañeros.
-La salvaciáun está en el poder de Deus. – respondió Pedro.
Su voz era hermosa, atrapante. Tenía la gracia de hadas bailando alrededor de una laguna. Sospeché sobre él, ¿por qué lo tendría guardado Tetraedrón? Pero eso no era de suma importancia en el momento.
Estaba amaneciendo. ¿Cuánto tiempo habré estado allí dentro? Sólo Tetraedrón lo sabía, pero ni en pedo iba a entrar y preguntarle. Ciertas experiencias de mi niñez me enseñaron que no les debía preguntar la hora a mis enemigos, debido a que mis testículos sufrieron severos correctivos.
Para cuando volví de mis recuerdos, habíamos recorrido diez (10) cuadras plateneses, de esas que son re largas maaaaal, y vimos muros repletos de grafittis y carteles que decían cosas como:
“Rinocerontes Copulando”, “Bichos Taladro”, “CATUNGA”, “Frutos en la Pepa Porn” y otros.
Pero en el centro, un llamativo anuncio que rezaba, y cito: “Basta de negociar con paganos. El Núcleo es más fuerte. Nos perteneces. We Own You.”
Al leer eso, el collar que le robé a Tetraedrón comenzó a brillar, y un platillo volador se impuso sobre nosotros en estas tierras desiertas de almas.
Corrí con mis compañeros. Noté que la ciudad estaba destrozada. Era más bien un paisaje apocalíptico.
Una luz verde fluorescente (el mismo color que el brillo del collar) nos detuvo, y en esa inmovilización, se desvanecieron todas las leyes de la física, de la matemática, rigiendo solamente las locas ideologías warchnitzianas.
Empezamos a sentir una fuerza antigravitatoria (probablemente debido a las partículas de oxígeno) que nos atraía hacia la nave. Cerré los ojos y escuché voces de tipo polilateral bilabiales cáusticas con ascendencia en plusvalía del banco Santander. Algo había leído sobre los sentidos, que cuando opacás uno, los otros se desarrollan.
-Abre los ojos - dijo una de las voces.
-¡Me niego! – negué en un grito.
-Abre los ojos – repitió
-¿Penélope Cruz? – seguí negando.
- Dale Tetraedrón, no seas pelotudo.
En el momento, abrí los ojos y vi que el sueño se hizo realidad. Me encontraba rodeado de vacas. Vacas con colmillos en vez de molares. Vacas caníbales.
-Os felicito por vuestro trabajo, Tetraedrón. Este espécimen – dijo sosteniendo a Clinton – es una prueba fehaciente de que vuestro trabajo ha sido realizado con éxito.
-Éste, sin embargo, es perfecto para seguir distrayendo a la humanidad – dijo otra vaca sosteniendo a Pedro.
Sentí pezuñas detrás de mí.
-Habéis logrado bien lo propuesto. El cargo político de grupo dictatorial de lo que queda de la Tierra será de tu grupo. – dijo otra vaca.
-Yo…
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Hemos llegado al fin del capítulo 4, chicos.

“IEIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII”

Ahora ustedes, y sólo ustedes elegirán el próximo acto de Piotre:
a) Quiero que Piotre sea honesto y les cuenta la verdad a las vacas, arriesgándose a cosas horribles.
b) Quiero que Piotre se avive y se haga pasar por Tetraedrón. Él y sólo él tiene los documentos, y la capacidad de dominar el mundo con puño de hierro.
c) Quiero que Piotre se niegue e idee una escapatoria que deje conforme a las vacas.
d) Quiero que sus ideales sean para bien: que se haga pasar por Tetraedrón y expulsar a las vacas.

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